PADRES, ENSEÑEN A SUS HIJOS (Salmo 78:1-29)
Pastor Todd Tillinghast
El Salmo 78 fue escrito por Asaf, uno de los líderes de adoración de Israel. A través de este salmo recuerda la historia del pueblo para enseñar una verdad que nunca debe olvidarse: cada generación tiene la responsabilidad de transmitir a la siguiente quién es Dios y lo que Él ha hecho.
El pastor enfatiza que la iglesia es importante, pero el lugar principal donde un niño aprende la Palabra de Dios debe ser su hogar. Dios ha llamado especialmente a los padres a ser los primeros maestros espirituales de sus hijos. Esa responsabilidad no pertenece únicamente a los pastores o maestros, sino a cada padre creyente.
1. Los padres deben escuchar primero la Palabra de Dios
El salmo comienza con un llamado a escuchar: “Inclinad vuestro oído”. Antes de enseñar, un padre debe aprender. Nadie puede transmitir aquello que no ha recibido.
El pastor reconoce que para muchos hombres escuchar resulta difícil. Naturalmente desean actuar, resolver problemas y mantenerse ocupados. Sin embargo, Dios primero llama a detenerse, escuchar Su voz y permitir que Su Palabra transforme el corazón.
Solo un padre que aprende continuamente de Dios podrá guiar correctamente a su familia.
2. Los padres deben enseñar la Palabra de Dios a sus hijos
Después de escuchar viene la responsabilidad de enseñar. Asaf declara que no ocultarán las obras de Dios, sino que las contarán a las generaciones futuras.
El pastor explica que la enseñanza bíblica no consiste únicamente en contar historias, sino en mostrar quién es Dios, recordar Sus obras y enseñar Sus mandamientos para que los hijos aprendan a confiar en Él.
La iglesia acompaña este proceso, pero nunca reemplaza la responsabilidad espiritual del hogar.
3. La Palabra de Dios es suficiente
Asaf dirige constantemente la atención hacia las obras poderosas de Dios en la historia de Israel. Aunque el pueblo experimentó grandes milagros, terminó alejándose porque dejó de vivir conforme a la Palabra.
El pastor recuerda que nuestra generación enfrenta ansiedad, temor y muchas luchas, pero la respuesta sigue siendo la misma: la Palabra de Dios. No necesita hacerse más relevante; ya posee el poder para transformar vidas.
Los padres deben abrir la Biblia con sus hijos, leerla juntos y permitir que sea ella quien forme sus corazones.
4. Los padres deben enseñar con humildad
Asaf no escondió los errores del pueblo de Israel. Habló de sus fracasos para que las siguientes generaciones aprendieran de ellos.
El pastor anima a los padres a reconocer también sus propias debilidades. Los hijos no necesitan ver padres perfectos, sino hombres que aman a Dios, se arrepienten cuando fallan y buscan obedecerle cada día.
La humildad fortalece el testimonio y hace creíble la enseñanza.
Aplicaciones y desafíos
El primer desafío es cultivar una vida personal en la Palabra. Antes de enseñar a otros, debemos permitir que Dios nos enseñe a nosotros.
También somos llamados a establecer tiempos sencillos para leer la Biblia en familia. No se necesitan estudios complicados; unos minutos de lectura y conversación pueden dejar una huella eterna.
Finalmente, debemos preparar a la nueva generación para permanecer firme cuando enfrente las presiones del mundo. Solo una fe fundada en la Palabra podrá sostenerlos durante toda la vida.
Reflexión
El Salmo 78 nos recuerda que una generación está formando a la siguiente. Si los padres dejan de enseñar la Palabra, los hijos terminarán olvidando las obras de Dios.
El llamado de este salmo no es a ser padres perfectos, sino padres fieles que escuchan a Dios, enseñan Su verdad y modelan una vida de obediencia. Cuando la Palabra ocupa el centro del hogar, las futuras generaciones tendrán un fundamento firme para confiar en el Señor y permanecer en Él.

