LA NOCHE ANTERIOR: CORAZONES PUROS, PIES SUCIOS – II Parte
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El dĂa de hoy estaremos hablando sobre dos puntos:
SalvaciĂłn: Nos queda claro en la Biblia que JesĂşs el Rey de Reyes, el Señor de Señores hizo obras muy impactantes y, esta en especĂfico de lavar los pies; aunque para nosotros no sea tan impresionante como regresarle la vista a un ciego, fue muy impactante para la Ă©poca, como vimos la idea de un lĂder siervo, fue algo totalmente nuevo, pero JesĂşs quiso dar a entender que a este mundo venimos a servir, sin importar si eres el primero o el más anciano y con este ejemplo les enseñó cĂłmo el primero es el Ăşltimo y el más grande es en realidad el siervo en el Reino de Dios.
JesĂşs nos dice en estos versĂculos que cuando pasamos por cosas que no tienen sentido, debemos esperar porque Él está obrando, y más adelante entenderemos. Esperemos en Él.
JesĂşs solĂa usar una tradiciĂłn fĂsica y llevarla al campo espiritual, cuando JesĂşs le dice a Pedro, si no te lavo no tienes parte conmigo, no se referĂa a los pies, se referĂa a lavar todas nuestras fallas.
Recordemos que nosotros somos justificados en Cristo una única vez, aunque continuemos “ensuciando nuestros pies” con nuestro pecado.
La acción de “lavar los pies” hace referencia a la santificación, a continuar nuestro proceso de parecernos más y más a nuestro Padre, a luchar contra nuestra manera de hacer las cosas, a pedir perdón por nuestros errores.
Nunca perdemos nuestra salvación porque está basada en la gracia de Dios y lo que hizo Su Hijo por nosotros, no en nuestras obras, que no te queden dudas de esto.
El servicio: En comunidad logramos lidiar con el pecado, unos a otros, haciendo actos de servicio, edificándonos, retándonos continuamente en una cultura de vulnerabilidad.
En algunos momentos seremos los que necesitan lavarse los pies y en otros los que llevamos a cabo la acción de lavar los pies, teniendo presente que nuestros pies siempre se ensucian y lo importante es lo que hacemos al respecto con esta afirmación que Dios nos enseña hoy.

