INTEGRIDAD Y EJEMPLO: El llamado de cada Creyente (Tito 2:1-10)

16/11/2025

INTEGRIDAD Y EJEMPLO: El llamado de cada Creyente (Tito 2:1-10)

Predicador:
Passage: Tito 2:1-10
Tipo De Servicio:

Integridad y ejemplo: El llamado de cada creyente (Tito 2, 1-10)

Expositor: Hendrix Martínez

1.  El llamado a la madurez

El llamado a los ancianos es la sobriedad. La sobriedad va más allá de la libertad de ingerir alcohol, es quien está consciente y tiene sensatez al tomar decisiones, es quien no permite que los excesos lo lleven al pecado. También llama a la seriedaden cuanto a mostrar respeto, diligencia, ser cumplido con los compromisos.

Por otra parte, la prudencia es control propio y el buen juicio. El último requerimiento para los ancianos es practicar la «fe en la buena doctrina», que va ligada con el amor y la paciencia. Todos estos requisitos no nacen naturalmente, vienen de un estudio profundo de la Palabra de Dios.

A las damas les escribe que deben ser «reverentes en su porte», es decir, deben utilizar una vestimenta prudente y consciente, pues debemos ser ejemplo para quienes están dentro y fuera de la iglesia. «No calumniadoras», esto incluye la crítica y levantar falsos testimonios.«No esclavas del vino», una mente y corazón libres del desenfreno que puede producir el alcoholismo.

2. La importancia de la mentoría

Dar mentoría a los más jóvenes es un llamado para nuestras vidas como cristianos maduros. Específicamente a las ancianas para que de sus ejemplos las jóvenes vean y aprendan, sobre todo de las damas casadas deben dar mentoría a las más jóvenes y así sean afianzadas en lo que dice la Palabra de Dios. Los buenos ejemplos darán pie a oportunidades para compartir del evangelio.

3. El llamado a la prudencia

Es un llamado en específico para tener conductas y tomar decisiones temerosas de Dios que sirvan para dar buen ejemplo a los jóvenes, ser guía y darles las herramientas que les permitan tomar liderazgo en el tiempo oportuno.

4.  Llamado a la fidelidad y el testimonio en el trabajo

Ser ejemplo en nuestras labores diarias, nuestros trabajos, negocios o emprendimientos. Ser cristiano secretamente en nuestros empleos o negocios no es compatible con este llamado a una vida en integridad.